Microficción de Lunes

Harto de la moda de los suicidios ferroviarios, el Gobierno ordenó el diseño de trenes provistos de un aparato en forma de embudo que, colocado al frente de las unidades, succionaba a los suicidas y evitaba el impacto sumergiéndolos en un colchón de aire. Allí flotaban los suicidas hasta que eran depositados en habitáculos acondicionados especialmente. Al llegar al final del trayecto, la policía ferroviaria los trasladaba al Pabellón de los Asesinos de Sí Mismos, donde se los sometía a juicio, con las garantías legales correspondientes, y se los condenaba a la silla eléctrica.

El fín de los suicidas ferroviarios, Fabián Vique.

Tuve mucha suerte, porque el autor se olvidó el martes pasado su libro La vida misma y otras minificciones en la mesa que compartimos. Mientras, yo retraso nuestro próximo encuentro. Durante estos días, el libro es mío. Shhh. Les recomiendo su blog, De las aves que vuelan me gusta el chancho,  muy bueno.

6 comentarios en “Microficción de Lunes

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