Poema x poema y el mundo quedará perro

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El mundo se puso patas para arriba cuando hice castrar a mi perro. Su comportamiento mejoró sustancialmente y yo estaba muy conforme. Dejó de perseguir a las perritas, no se ponía tenso frente a los machos, hasta dejó de mostrar los colmillos. El problema era que les hizo perder la cabeza demasiadas veces. En especial a los jóvenes, inexpertos, pero también a los grandes con sus sentidos debilitados, se pegaban a él, olvidándose de sus dueños. Bueno, Floki, pero sino es una perrita, se sonreía una mujer mayor. Continuamente tenía que estar explicando a los desconocidos que mi perro era macho, entonces ellos tiraban de la correa de sus perros. Lo más divertido eran los encuentros con los vecinos, que antes ponían en guardia a sus hijos contra mí y ahora en cambios, sus perros se babeaban alrededor del culo de mi perro. La señora del décimo piso se puso colorada como un tomate arrastrando a su terrier, mientras que otros después por prevención ¿para no pasar vergüenza? cruzaban la calle y nos evitaban haciendo un gran desvío. Tuvimos que buscar compañía en terrenos desconocidos. Y para que pudiera correr con otros perros, preferí no hablar de su sexo. Me parecía que no tenía sentido hacer de mi perro el campo de batalla para cambiar el mundo. Y mis críticos evaluaron que yo estaba evolucionando porque pasé de los poemas de maricas a los poemas de perros.

Mi perro. Brane Mozetic. Bajo la luna. 

Chile celebra la Unión Civil y la vida de Lemebel

(Columna Radio Ciudad. Séptimo Día. 01.02.2015)

Esta semana se produjeron dos hechos significativos para la militancia LGBT en Chile. La muerte del escritor y militante, Pedro Lemebel, y la aprobación en el Senado de la ley de Unión Civil que reconoce derechos y obligaciones para personas, sin importar el sexo, que convivan. Si bien no incluye filiación, con lo cuál parejas del mismo sexo siguen sin poder tener los mismos derechos que las otras parejas, en Chile el Movilh, principal agrupación LGBT, lo tomó como un avance hacia el reconocimiento de derechos para personas del mismo sexo que conviven y – aseguran- el puntapié inicial para llegar a la Ley de Matrimonio igualitario que en Latinoamérica sólo tienen Brasil, Uruguay y Argentina. Yo digo, que pidan más.

Unos días antes, el 23 de enero, falleció Lemebel de un cáncer de laringue, a los 62 años. Para quienes no lo conocen, fue un excepcional cronista y poeta chileno que logró cruzar obra y militancia LGBT como forma de existencia. Cada vez que Pedro Lemebel participaba en un festival, tenía presencia en una lectura, en la presentación de un libro, aparecía con un punto de vista comprometido que se salía de lo esperado, incluso de lo políticamente lgbt esperado. Fue un escritor que construyó a sus lectores desde su identidad de gay latinoamericano pobre.

Estamos hablando del hijo gay de un panero chileno que nació en los ´50, vivió en un barrio marginal y terminó dando conferencias en Universidades como Harvard y Stanford. Y más allá de esas conferencias y esas universidades, o los premios, estamos hablando de un escritor que logró retratar la homosexualidad chilena en una sociedad, que por supuesto, cerca de los ´70 y ´80 le daba la espalda a ese mundo y aún hoy lo hace en su legislación.lemebel

Empezó a publicar luego de que lo echaron por gay y por rojo de las escuelas donde daba clases de arte. Su primer libro fue “La esquina es mi corazón”. Pero la obra que lo hace más conocido fue la que publicó en 1996: “Loco afán, crónicas de sidario”. Ese libro se editó primero en Chile y luego en 1999 por Anagrama en España, con la ayuda de su amigo Roberto Bolaño. Es un libro que recopila historias sobre el virus del HIV y sobre el SIDA en América Latina. Allí podemos leer a personajes como la Loba Lamar, la Chumilou y la bella carta a Lyz Taylor o los perfiles de Joan Manuel Serrat, Raphael y Rock Hudson, llenos de delirio y verdad.

En 2001 publicó su primera novela “Tengo miedo torero”, que cuenta una historia de amor durante la dictadura de Pinochet, año 86. Al poco tiempo, Lemebel recibió la Beca Guggenheim. Luego publicó dos libros de crónicas: “Zanjón de la Aguada” y “Adiós Mariquita Linda”, donde retrató al mundo gay de distintas clases sociales de Santiago de Chile.

Lemebel criticó muchas veces al estereotipo homosexual, blanco, adinerado. En su texto “Crónicas de Nueva York, Bar stonewall”, muestra cómo no encuentra su lugar dentro del movimiento lgbt internacional, y en esa falta, la necesidad de construir la identidad latinoamericana no heterocentrada. No era fácil agarrarlo. Como un pez aceitoso buscaba su lugar y al hacerlo creaba lugar para muchos otros. En esa búsqueda, fue que escribió textos sumamente importantes para la posteridad, como lo sería “Manifiesto. Hablo por mi diferencia“, un texto que lee en medio de una reunión de izquierda donde pregunta cuál será el lugar de la homosexualidad en el movimiento.

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo

Arriesgado, intenso, certero, se fue Pedro Lemebel dejando un enorme camino en las letras y en la representación de un mundo que ya no existe, pero que sin duda, él ayudó a retratar de manera más amplia.

Así lo despidieron, bailando:

Nada se opone a la noche, Delphine De Vigan

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(Columna Radio Ciudad. Séptimo Día. 25.01.2015)

Más de un millón de personas en el mundo leyeron este libro que lleva un gran título como anzuelo. Delphine De Vigan es una autora francesa bastante particular. Su estilo circula entre una especie de diario íntimo, biografía autorizada (porque así le gusta presentarlo a ella) y ficción. ¿Pero quién es esta mujer?

Es una francesa de unos cuarenta y pico de años que publicó su primera novela en 2009, “No y yo”. Luego, editó “Las horas subterráneas”. Pero la novela de la que voy a hablar hoy es su última novela que ganó cinco premios europeos prestigiosos (miren wikipedia, no me importa hablar de eso acá) y fue publicada por 20 editoriales extranjeras.

¿Por qué se convirtió en bestseller? Porque es una buena historia entre madre e hija. Una historia que viene a completar otro libro de ella que es “Días sin hambre” donde comienza a contar su vida pero cambia su nombre y los nombres de quienes la rodean. Acá no. Este libro comienza con el suicidio de su madre, en 2008 y va relatando cómo la autora en primera persona intenta reconstruir la vida de esa madre que ya no está y que dejó muchos agujeros, misterios, datos que nadie en principio quiere corroborar. Entrevista tíos, una abuela, primos, a su propia hermana y a su memoria. Así va armando la historia de quien fue su madre, pero además, y esto es lo más interesante, de la mujer por fuera de su madre. Las internaciones psiquiátricas, la enfermedad, el posible desencadenante de la locura que va a involucrar a toda su familia.

Sin buscar con esto perdonar a su madre, la autora busca poder dormir de noche y entender un poco más su propia vida.

Falleció Pedro Lemebel

A los 62 años murió producto de un cáncer en la laringe, el escritor chileno, Pedro Lemebel.

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Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile y lo quiero compartir.

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?

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